Ansiedad en el embarazo: ¿afecta al bebé?

Ansiedad en el embarazo

Actualizado en enero 2024
Jade Magdaleno Matrona

Escrito por Jade Magdaleno, matrona

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Mujer embarazada con cara de procupada¿Te han contado que el embarazo es como un camino de rosas? Una etapa de absoluta felicidad, en la que solo hay cabida para unos pocos nervios por conocer por fin al bebé… Aunque tiene momentos bonitos y especiales, no siempre es así. De hecho, es bastante habitual que tengas dudas y miedos durante todo el embarazo, incluso con ansiedad.

Encima, saber que la ansiedad puede repercutir en el desarrollo del embarazo, genera todavía más inquietud. Pero que no cunda el pánico, porque te voy a explicar qué es, cómo evitarla, detectarla a tiempo si aparece y manejarla para que te encuentres mejor.

¿Cómo afecta la ansiedad en el embarazo?

Sé que explicarte cómo puede interferir la ansiedad en el embarazo puede generar inquietud y empeorar la ansiedad. Pero es indispensable que comprendas que, manejarla, no solo beneficia a tu bienestar mental, sino al transcurso de la gestación y a tu bebé.

El trastorno de ansiedad generalizada (TAG) puede comenzar a repercutir antes del embarazo, ya que según los estudios, llega a reducir la fertilidad.

Una vez logrado el embarazo, son varias las investigaciones que destacan que, cuando hay TAG, hay mayor riesgo de parto prematuro y menor peso neonatal. Y en el caso del postparto, se encuentra incrementado el riesgo de depresión postparto y menor probabilidad de amamantar.

¿Es normal tener ansiedad durante el embarazo?

Aquí es imprescindible hacer una aclaración. A veces nos sentimos más nerviosas o preocupadas de lo habitual y decimos “¡uf, qué ansiedad!”, sin significar que padezcamos un TAG, que es un diagnóstico médico en el que deben cumplirse determinados criterios persistentes durante un largo periodo de tiempo (6 meses).

No debemos confundir, por tanto, ese tipo de ansiedad con un TAG, que padecen alrededor del 13% de embarazadas. Van a diferir en la persistencia de síntomas, su intensidad y duración, pero, sobre todo, en su repercusión en la calidad de vida. Sería algo similar a la diferencia entre tener miedo a algo (que sería normal, incluso adaptativo, ya que nos ayuda a evitar situaciones de peligro) o tenerle fobia (patológico, puesto que el miedo no se correspondería al peligro real de ese objeto o situación).

Representación de los pensamientos preocupantes de una mujer embarazadaEs normal tener, de manera puntual, nerviosismo, preocupación o estrés, causado por una situación vital desconocida y relevante, como puede ser el inminente parto, una cesárea, ya sea programada o de urgencia, o la perspectiva de convertirse en madre, con las inseguridades y temores habituales que este cambio de rol pudiera conllevar. Eso sí, que no sea preocupante a nivel de salud no significa que no sea, a veces, muy desagradable de experimentar.

¿Y por qué ocurre esto? Se desconoce la causa del TAG, ya que intervienen factores genéticos, psicológicos, ambientales y sociales. Aún así, los estudios indican que la ansiedad aumenta si se fuma, si no se recibió lactancia materna y si hay alguna otra patología psicológica.

En el embarazo, las principales causas que incrementan la ansiedad son la salud fetal, la pérdida fetal, si no se acude a la educación maternal o preparación al parto, el propio parto y la crianza y los cuidados del neonato.

Cuáles son los síntomas de la ansiedad en el embarazo

Cómo aparece y se desarrolla la ansiedad puede ser diferente en cada embarazada. No tienen por qué aparecer todos los síntomas, ni en el mismo orden o intensidad. Sí es común una preocupación incontrolable y excesiva, en relación al riesgo real que suponga aquello que nos preocupa.

Además, es muy común encontrar:

  • Inquietud o sensación de estar atrapada o con los nervios de punta
  • Sensación de fatiga
  • Dificultad para concentrarse o para quedarse con la mente en blanco
  • Irritabilidad
  • Tensión muscular
  • Diversos problemas de sueño, como dificultad para conciliar el sueño o para continuar durmiendo si hay despertares nocturnos, o sueño inquieto e insatisfactorio
  • Sensación de presión en el pecho

Lo más relevante para el manejo de estos síntomas es ser consciente de que responden a un estado de ansiedad y que podemos manejarlos.

Qué hacer en una crisis de ansiedad durante el embarazo

Mujer embarazada en el sofá relajadamenteCuando hablamos de crisis de ansiedad, nos referimos a un momento puntual en el que estos síntomas se vuelven muy intensos e incapacitantes, pueden llegar a producir una sensación de falta de aire, e incluso de que algo grave a nivel físico está sucediendo.

Es importante que sepas que no siempre va a haber un desencadenante (una mala noticia, como un mal diagnóstico) o exponerte a algo que temes (por ejemplo, las agujas, en una analítica). Y como una crisis de ansiedad puede ser impredecible, te será muy útil conocer y haber practicado con anterioridad algunas estrategias para afrontarla, si aparece:

 Trata de distraerte. No significa actuar como si la ansiedad no existiera, porque es imposible, sino de mantener la mente ocupada en otras tareas en esos momentos.

 Pon en práctica técnicas de relajación y respiración. Las hay muy variadas; ve probando con cuál te sientes más cómoda para poder aplicarla cuando te sea necesario.

  Convéncete de que eres capaz de manejar la situación. Esto se logra dándote a ti misma consejos positivos llamados autoinstrucciones. Piensa “soy capaz de afrontar esta situación. Lo que estoy sintiendo no supone un riesgo real, es solo mi percepción”.

 Imaginación positiva. Recuerda situaciones que te crearon ansiedad en el pasado, pero revívelas imaginando que pones en práctica todas estas estrategias y las superas con éxito.

Cómo tratar la ansiedad durante el embarazo

Cuando la ansiedad necesita tratamiento, a veces requiere fármacos, y siempre psicoterapia. Los fármacos reducen los síntomas, pero no abordan tu actitud de afrontamiento frente a la ansiedad, con lo que, al dejarlos, la ansiedad sigue ahí.

Mujer embarazada tocándose la barrigaEn el embarazo, suele tratarse con antidepresivos, ya que logran mejoría clínica y tenemos más experiencia de uso y seguridad en la gestación que con los ansiolíticos. Es indispensable que sepas que pueden aparecer efectos secundarios mucho antes que los efectos terapéuticos; es decir, es normal que te sientas peor las primeras semanas hasta que notes mejoría, pero esto cambiará.

En psicoterapia abordarán multitud de estrategias para que logres un afrontamiento óptimo de la ansiedad. Entre ellas, algunas que puedes poner en práctica en tu día a día son:

 Lleva un estilo de vida saludable: hacer una dieta sana, evitar excitantes como el café o refrescos estimulantes y hacer ejercicio físico mejoran tu salud mental y reducen el estrés, además de ser muy beneficiosos ya de por sí para el embarazo y tu salud en general.

 Descansa lo que necesitas: no solo dormir el número de horas, sino su calidad. Huye de las pantallas en la cama, porque acostarte viendo la tele o el móvil dificulta el descanso. Si te levantas a menudo al baño, trata de priorizar la ingesta de líquido diaria hasta mitad de la tarde, bebiendo por la noche solo cuando tengas sed.

  Pon en práctica de manera habitual las estrategias anteriores, no esperes a hacerlo solo cuando sientas ansiedad. Reducirás la probabilidad de que aparezca.

 Mantén activa tu vida social y no dudes en pedir apoyo o ayuda a tus seres queridos, sin temer expresar cómo te sientes.

  Prioriza, delega y asume que no tienes que llegar a todo. Tenemos metida en la cabeza esa imagen de superwoman, capaz de cumplir un montón de tareas con éxito… pero es una idea irreal y dañina para nuestra autoestima.

 Ten un profesional de referencia a quien transmitir tus preocupaciones y confía en la información que te transmita, evitando buscar en internet. Mucha de esta información no sabemos quién la ha escrito, a veces no hay un profesional actualizado detrás y puede causar gran confusión.

 Acepta que la ansiedad forma parte de la vida: Esta seguramente sea la más difícil, pero a veces no hay una fórmula mágica para hacerla desaparecer de la noche a la mañana. Lo mejor que puedes regalarle a tu bienestar es trabajar para ser capaz de manejarla y sentirte bien con tu capacidad de afrontamiento.

Si con el manejo por tu cuenta no consigues sentirte mejor, es el momento de contactar con un profesional para ayudarte.

Conclusiones

Es más habitual sentir ansiedad en algún momento del embarazo que vivir esta etapa con absoluta tranquilidad. Vienen muchos cambios y surgen preocupaciones en las que jamás habías reparado antes.

No solo tu salud mental se puede ver enormemente beneficiada de que logres un buen manejo de la ansiedad, sino que, recuerda, cuando esta se llega a volver patológica, surgiendo un trastorno de ansiedad generalizada, la repercusión en la gestación es negativa. Esto puede desencadenar que tu bebé nazca antes de tiempo y complicarte el puerperio, por el mayor riesgo de depresión y dificultades con el amamantamiento.

Por este motivo el abordaje debe ser precoz. Si no te sientes del todo bien con tus preocupaciones, no esperes a que vayan a más, causándote una gran incomodidad, que será más difícil de rebajar. Con los consejos que te he contado, no solo vas a reducir la ansiedad cuando aparezca, sino que evitarás que lo haga en muchas ocasiones. Solo de esta manera lograrás un embarazo mucho más disfrutado.

Bibliografía

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4. Gancedo García A., Fuente González P., Chudáik M., et al. (2019) Factores asociados al nivel de ansiedad y de conocimientos sobre puericultura y lactancia de embarazadas primerizas. Sociedad Española de Familia y Comunitaria; Vol. 51, Nº. 5, 2019, págs. 285-293. ISSN: 0212-6567.

5. Bayrampour H., Ali E.,  McNeil D., et al. (2016) Pregnancy-related anxiety: A concept analysis. Int J Nurs Stud; Mar:55:115-30. PMID: 26626973.

6. Roca E. Técnicas para manejar la ansiedad y el pánico. Consejo General de la Psicología de España. https://www.cop.es/

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Jade Magdaleno
Matrona con amplia experiencia en el Hospital Universitario La Paz. Docente en la Universidad Autónoma de Madrid y responsable de los posgrados universitarios para matronas y enfermeras de la Universidad Católica de Ávila.

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