Semana 41 de embarazo: cambios, síntomas y consejos

Semana 41 de embarazo

Ha pasado la FPP y tu bebé aún no ha nacido, ¿por qué?

Actualizado en noviembre 2023
Jade Magdaleno Matrona

Escrito por Jade Magdaleno, matrona

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bebe semana 40Tu bebé mide 52 cm y pesa 3450 gramos, aunque a estas alturas hay bastante variabilidad entre unos niños y otros, sobre todo entre niños y niñas, suelen pesar un poco más los varones al nacer.

El tamaño de tu bebé es el de un recién nacido, que tantas veces habrás visto en tu vida.

Cambios en tu bebé esta semana

Semana 41Tu bebé continúa su desarrollo dentro del útero, aunque ya está completamente maduro y preparado para nacer. Va ganando peso y volviéndose más rollizo.

El movimiento lo tiene muy limitado, puesto que cada vez es más grande y hay menos líquido amniótico. Eso hace que sus patadas sean más intensas.

Tus cambios físicos y emocionales

Puede que a estas alturas acumules varias molestias o que te encuentres como una rosa, ten en cuenta que cada mujer es un mundo.

El tamaño de tu tripa y la curvatura de la espalda están tras las lumbalgias y la dificultad para moverte. Tu centro de gravedad se ha desplazado hacia delante y la tensión suele estar más baja que antes del embarazo, por lo que eres más propensa a las caídas.

Pasada la semana 40 comienza a aflorar cierta ansiedad al pensar que el parto se pudiera retrasar.

Síntomas frecuentes en la semana 41 de embarazo

  • Estreñimiento
  • Dolor de espalda
  • Retención de líquidos
  • Ciática
  • Ardores
  • Calambres en las piernas
  • Varices
  • Hemorroides
  • Edemas en las piernas
  • Mareos
  • Calostro
  • Síndrome del túnel carpiano
  • Pubalgia

Consejos para tu bienestar

Olvida la idea de que te has pasado de cuentas, tan normal es nacer en la semana 41 como lo es nacer en la 38. Cuando se pasa la fecha de la que has estado hablando desde el inicio del embarazo, aparece cierta inquietud e impaciencia, pero, aunque estadísticamente se establece la fecha probable de parto el día que se cumple la semana 40, se considera un embarazo a término aquel que ocurre entre la semana 37 y 42, fíjate, ¡es más de un mes de plazo para ponerte de parto!

Consejo
Si te sientes agobiada por la impaciencia de tu entorno, pídele a tu pareja que filtre los comentarios de quienes tienen más ansia por que tu bebé llegue cuanto antes.

embarazada leyendoIntenta descansar todo lo que puedas, el parto será una gran maratón que te dejará agotada, sin un minuto libre para pensar en recuperarte después durmiendo plácidamente, toda tu atención estará al máximo, puesta sobre tu bebé.

Aliméntate bien y no dejes de realizar ejercicio; en casa puedes cambiar la silla por una pelota de pilates para ir basculando la pelvis hacia adelante y atrás, hacia un lado y el otro, haciendo círculos o dibujando un 8. Esto reducirá tus molestias pélvicas y facilitará el encajamiento del bebé, que, al apoyar su cabeza sobre el cuello del útero, provocará que vaya dilatando.

Exámenes médicos y pruebas en la semana 41

Desde la semana 40 y hasta el parto, se aconsejan de 1 a 3 consultas de seguimiento semanales con la matrona o el ginecólogo.

Tu bebé requiere cada vez mayor cantidad de oxígeno y nutrientes, que le llegan a través de la placenta, que lleva trabajando sin parar estos más de 9 meses. Es por esto que el control ha de ser más exhaustivo ahora, puede que llegue el momento en el que las necesidades de tu bebé puedan cubrirse mejor ya fuera del útero que dentro.

EcografíaEn estas consultas te realizarán una ecografía para valorar la cantidad de líquido amniótico, el rendimiento de la placenta y una monitorización fetal (RCGT) para confirmar que tu bebé se encuentra en óptimas condiciones.

Lo habitual es que, durante esta semana, en alguna de las consultas te ofrezcan realizar la maniobra de Hamilton o despegamiento de membranas.

Esta es una técnica de inducción mecánica del parto, por lo que legalmente exige que antes de realizártela se te informe de su fin, sus posibles complicaciones y sus alternativas y que se te pida autorización verbal para hacértela.

Mediante un tacto vaginal, el ginecólogo meterá un dedo por el orificio del cuello del útero, que deberá estar ligeramente dilatado para poder hacerlo, y lo rodeará por dentro con la punta del dedo como “rebañando”, para despegar ligeramente la bolsa amniótica del cuello del útero. Hacer esto puede desencadenar las contracciones de parto, aunque no siempre se logra.

Esta maniobra es molesta, no es como un tacto vaginal normal. Si no estás de parto, lo habitual es que tu cuello del útero se encuentre muy inclinado en tu vagina y haya que forzar un poco el llegar hasta él.

La vagina es un músculo y lógicamente en una situación así, una se pone tensa… pero has de pensar que cuanta más tensión tengas, más rígida estará tu vagina, más le costará al ginecólogo llegar hasta el cuello del útero y más doloroso será el procedimiento.

Consejo
Funciona muy bien controlar la respiración, haciéndola pausada y profunda. No te preocupes si necesitas un rato para lograr relajarte, el ginecólogo también agradecerá que así se le facilite su trabajo.

La complicación más habitual es que se rompa la bolsa. Si se rompiera sin que se le acompañen unas contracciones que hagan que te pongas de parto, habría que ingresar en el hospital para comenzar con la inducción con medicamentos, puesto que la bolsa rota durante demasiado tiempo supone un riesgo de infección para el bebé.

Para descubrir más sobre la Maniobra de Hamilton, no te pierdas el artículo «Maniobra de Hamilton: todo lo que necesitas saber»

Preguntas frecuentes

¿Perderé el control en el parto?, ¿lo haré bien?

Puede parecer una preocupación tonta, pero lo cierto es que prácticamente todas las embarazadas se hacen esas preguntas.

El parto no ha cambiado nada desde el inicio de nuestra existencia, bueno, concretamente desde que nuestra especie comenzó a caminar erguida (cosa que no ocurrió precisamente ayer), pero ha cambiado nuestra actitud y nuestra atención al parto.

Actualmente hay un modelo médico en el que la mujer “se deja hacer” y obedece indicaciones de los sanitarios, “los que saben”.

Este modelo lleva cambiándose unos años, orientándose hacia una asistencia más humanizada donde la protagonista es la mujer, pero aun quedan resquicios de esa idea en el que la embarazada no adquiere un papel activo y ha de “portarse bien” y no gritar, pero ¿sabes qué?

Si necesitas gritar, grita (y si se te escapan palabrotas por el dolor, no pasa nada, tu pequeño todavía no las entiende y esas no serán sus primeras palabras por oírtelas el día del parto).

Si necesitas llorar, llora.

Y si necesitas moverte sin parar, ¡hazlo! Eso no es perder el control, eso es parir.

Para ti es algo nuevo, pero los profesionales que te atiendan no van a sorprenderse por tu forma de actuar, siéntete tranquila en ese aspecto. Ellos simplemente controlarán que todo marche bien y te irán dando las indicaciones para que el parto se desarrolle de la manera óptima.

¿Me haré caca en el parto?

Oh… gran tabú social… de un tema absolutamente fisiológico y normal. ¿Qué haces cuando queda poca pasta de dientes en un tubo? Lo coges desde el final y vas exprimiéndolo hasta que sale, ¿verdad? Exactamente ese mecanismo hace la cabeza de tu bebé pasando por la pelvis con el recto.

Si hay restos de heces, ten por seguro que saldrán, lo cual ocurre en la mayoría de los partos.

La persona que te asista el parto, con una gasa, lo limpiará, como hace en casi todos los nacimientos que asiste, no serás la primera ni la única, forma parte de dar a luz. Tranquila, tu bebé no se manchará.

Hay mujeres que quieren ponerse un enema antes del parto. Esta medida estaba mucho más extendida hace unos años, pero hoy en día no se suele ofrecer a no ser que la mujer lo demande, ya que puede provocar retortijones, muy molestos si se unen a las contracciones.

Además, no garantiza que durante el parto no hagas caca, puede suceder que te quede una ligera diarrea que te incomode todavía más. Sí que hay mujeres que le ven utilidad a no tener que ir al baño con los puntos el día del parto si pudieron evacuar justo antes. ¡La decisión es tuya!

¿Quieres saber más?

Nota: este contenido ha sido redactado por Jade Magdaleno, matrona con años de experiencia asistencial y académica. Aún así, esta información nunca debe sustituir el seguimiento de tu embarazo por parte de tu médico.

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Jade Magdaleno
Matrona con amplia experiencia en el Hospital Universitario La Paz. Docente en la Universidad Autónoma de Madrid y responsable de los posgrados universitarios para matronas y enfermeras de la Universidad Católica de Ávila.
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