Cólicos del lactante: qué son y cómo aliviarlos

Dra. Marta Garín

Escrito por Dra. Marta Garín

Pediatra

Cólico lactante¡Hola! Si has llegado hasta aquí es porque estás sufriendo el terrible trance de los cólicos del lactante, un cajón desastre donde vamos a meter casi cualquier disconfort abdominal en un lactante sano. Pero espera, te lo cuento más abajo.

Cuando acabes de leer espero que estés mucho más tranquila, que sepas que los cólicos son una etapa que tiene fecha de caducidad y que podremos acompañar más que tratar.

¡Sígueme que te lo cuento!

¿Qué es el cólico del lactante?

3 meses llorarLa definición académica del cólico es: “Episodios de llanto intenso y vigoroso al menos 3 horas al día, 3 días a la semana durante al menos 3 semanas en un bebé sano y bien alimentado”. En resumen, llanto y disconfort.

Puede ser que tu hijo no viva episodios de esta intensidad pero sí que tenga sensación de incomodidad y que ocurra habitualmente por la tarde-noche. Aunque no suele haber llanto, sí que se producen pujos, movimientos de extensión y flexión de las extremidades, gruñidos… Y todos estos síntomas también son considerados cólicos.

Y es que los cólicos no son solamente “gases”, como la sabiduría popular indica, si no que hay implicados múltiples factores y todos ellos tienen un denominador común: la inmadurez.

El lactante es un organismo inmaduro que está haciendo funcionar sus sistemas por primera vez. Por eso, no siempre sale a la perfección y puede que las digestiones sean más complicadas al principio, pueden haber reflujos, gases, movimiento espasmódico de las tripas… Todos estos factores contribuirán a que aparezcan las manifestaciones típicas de los cólicos.

Cómo saber si un bebé tiene cólicos

Como hemos dicho los cólicos de libro tienen una definición en la que el número 3 está muy presente: Más de 3 horas de llanto, más de 3 veces por semana, más de 3 semanas seguidas.

El llanto del bebé

Bebé llorandoPero entonces, ¿cuánto llora un bebé? Pues la media está en torno a 2 horas de llanto al día.

Desde que nacen, los bebés lloran y van aumentando la frecuencia y duración del llanto hasta las 6-8 semanas de vida. A partir de ese momento, el llanto tenderá a disminuir. Aún así, los primeros 3 meses son intensitos y debes ser consciente de ello. Van a llorar porque es su modo de comunicarse.

La mayor parte de las veces, los bebés lloran para cubrir sus necesidades: hambre, frío, calor, sueño, quiero estar en brazos… Es su modo de reclamarnos. Solo un 5% de las veces ese llanto responderá a una enfermedad.

Así que, tranquila, chequea que no haya hambre, que esté abrigado de modo correcto, que esté limpito, y cógelo en brazos. Si se calma ya está, te necesitaba a tí.

¿Cuánto duran los cólicos?

Cuando aparecen los cólicos lo hacen en torno a las 2 semanas de vida y van a acompañarnos durante 34 meses habitualmente. Aunque, es cierto que, habrá lactantes en los que cedan antes y otros en los que se prolonguen hasta los 6 meses.

Todo pasa, siempre lo repito en consulta, y esto también pasará.

Causas de los cólicos del lactante

El cólico del lactante es multifactorial, así que es probable que concurran varios de los factores que vamos a comentar más abajo. Es por eso que no tiene un tratamiento único:

Flora distinta en los bebés con cólicos frecuentes

Sabemos que los bebés que no pasan a través del canal de parto (que han nacido por cesárea), tienen mayor incidencia de cólicos y esto se ha relacionado con la ausencia de colonización por la microflora materna. Por eso, puede que hayas oído que hay estudios que hablan de impregnar al bebé nacido por cesárea de las secreciones maternas para favorecer este paso de microbiota.

Posibles intolerancias parciales a proteínas de la leche

Algunos recién nacidos pueden presentar intolerancias incompletas a proteínas de la leche que consume su madre y que pasarían a través de la teta.

Esto, cuando ocurre de modo completo, va a propiciar unos síntomas más llamativos: cólicos muy intensos y, a veces, otro tipo de manifestaciones alérgicas. Es por ello por lo que ya no hablaríamos de un simple cólico, sino de una alergia a proteínas de la leche de vaca.

Dismotilidad intestinal

Muchos bebés tienen reflujos gastroesofágicos y en aquellos que tienen cólicos suelen ser más bruscos. En ellos, el contenido del estómago asciende y provoca quemazón o disconfort. Estos pequeños reflujos, a veces imperceptibles para ti, pueden causar cólicos.

El reflujo, si es intenso, ya es una entidad distinta al cólico.

Tabaco

Se ha comprobado que existe una relación entre la frecuencia e intensidad de los cólicos y el tabaquismo materno. Así que si estás embarazada o bien ya tienes a tu bebé, por favor, deja de fumar. El tabaco va a ser un factor relacionado, no solo con los cólicos, sino con otros como la hiperreactividad bronquial.

Ansiedad al comer

¿Es tu bebé muy ansioso a la hora de comer? Este es un factor que puede influir en la presentación de los cólicos, y es que ello puede favorecer que hagan una mayor ingesta de aire. Si te ocurre es importante que sepas reconocer las señales tempranas de hambre: cabeceo, movimiento de manos, chupar puños…

Madres jóvenes y primerizas

Sabemos que los cólicos son más frecuentes en bebés hijos de mamás jóvenes y primerizas. Probablemente porque el ser joven y, sobre todo, primeriza acrecienta la ansiedad y, con ello, las respuestas ansiosas a los episodios estresantes de la crianza.

De este modo la ansiedad familiar generada en torno a tu bebé influye también en los episodios de cólicos.

Una de las medidas a tomar cuando hay cólicos es, sin duda, trabajar la calma propia, buscando espacios de descanso o pidiendo ayuda cuando sientas que estás a punto de encerrarte en un baño a llorar, por ejemplo.

Consejos para aliviar el cólico al bebé

No farmacológicos

1 MES_ madre y bebé Atender al bebé siempre, y desde una postura relajada. Está llorando, sí, pero no es muerte y destrucción. Tómalo en tus brazos, mantente tranquila, de ese modo tu bebé sentirá que está a salvo. No hay nada peor que, quien intente calmarte, esté aún más nervioso que tú.

Evitar que tu bebé ande de brazo en brazo de todas las visitas. Debe estar pegado a ti.

Portea, porque permitirá a tu hijo estar pegado a ti, calentito y confortable, a la vez que te dará cierta libertad para moverte.

La libertad de portear

Practicar el porteo es muy interesante para niños con cólicos o de alta demanda. Usar la mochila en este tipo de casos, incluso en casa, te da libertad, porque tendrás los brazos libres para hacer otras cosas.

Dra. Marta Garín, pediatra

Respeta su descanso. Si quiere dormir, quiere dormir, aunque haya venido la abuela a verlo, aunque la tía se haya hecho dos horas de viaje para cogerlo o aunque toque foto con los primos. Déjalo descansar cuando quiera dormir. Y si le cuesta, pero está cansado, puede ayudar arrullarlo.

Atiende las primeras señales de hambre. Si esperas a que el aviso sea el llanto, es posible que tu bebé se encuentre muy ansioso, le cueste engancharse o incluso tenga una succión que favorezca que ingiera más cantidad de aire.

Ponlo al pecho o en piel con piel si no estás amamantando.

Puedes dar masajes de barrigota y existen diversas técnicas. El masaje más conocido es el «I love you» o poner calor en la barriga. Podéis usar vuestros cuerpos en piel con piel o bolsas de semillas para aportar calor seco, por ejemplo.

Fármacos

Probióticos. Existe una moderada evidencia de que podrían acortar la duración de los cólicos. Lo que persigue es repoblar el intestino con la microbiota adecuada para tratar de corregir un desbalance en la flora y, por tanto, mejorar la clínica. Actualmente la evidencia no es suficiente como para recomendarlos de forma generalizada.

Otras medidas

Fisioterapia. Parece que la fisioterapia podría mejorar los cólicos al incidir sobre el problema de dismotilidad intestinal, aunque lo que concluyen los artículos sobre su evidencia es que «deben realizarse más estudios para establecer su recomendación».

Osteopatía. La osteopatía va a trabajar tratando de eliminar tensiones que se producen a nivel del abdomen (pelvis, diafragma, intestino) del bebé pero, sobre todo, a nivel craneal (cuello, lengua, nuca). Aún así, actualmente son necesarios más estudios para establecer su utilidad en el cólico del lactante.

Productos que no debemos usar

Simeticona/enterosilicona. Actúa en el intestino destruyendo las burbujas de gas, facilitando su eliminación y aliviando las molestias que ocasiona. Pero ten en cuenta que en el prospecto del propio producto especifica que «este medicamento no está recomendado para el tratamiento de los cólicos del lactante debido a la limitada información disponible».

Alimemazina. Antihistamínico que produce cierta sedación (tendencia al sueño) como efecto secundario. No está recomendado en menores de 2 años, y no se recoge en ficha técnica su uso en el cólico del lactante.

Fórmula de Marfan: Compuesto de tintura de belladona, esencia de anís, bicarbonato sódico, jarabe y agua. Es peligroso pues la belladona es un tóxico que, además de producir relajación de la musculatura lisa (la intestinal), tiene otros efectos como la dilatación de pupilas, taquicardia, estreñimiento, el aumento del reflujo, alucinaciones, retención urinaria, desorientación e incluso convulsiones, entre otros. Está totalmente desaconsejada en el embarazo, la lactancia y los niños… de hecho, no se recomienda tampoco en adultos.

Fitoterapia (infusiones). Manzanilla, anís estrellado, hinojo… No deben indicarse infusiones en los lactantes nunca, ni aquellas que se indican que son para bebés. ¿Por qué? Primero, no existe evidencia de que estas infusiones mejoren el cólico del lactante. Segundo, pueden llevar a intoxicaciones graves con síntomas neurológicos. Y tercero, si usas infusiones ya preparadas, estás exponiendo al bebé a un altísimo contenido en azúcar, algo del todo prohibido en estas edades.

Homeopatía: La homeopatía lo que hace es diluir un principio activo hasta que queda presente sólo en cantidades infinitesimales y, eso sí, bien envuelto de azúcar. No tiene ninguna evidencia científica y no sirve para nada más allá del efecto placebo (en estos casos para los padres).

¿Podemos evitar los cólicos?

No podemos evitarlos aunque sí minimizarlos. Sabiendo lo que ya sabemos, probablemente logremos reconocer señales tempranas de hambre, atender con calma al bebé, colocarlo en el pecho o piel con piel, masajearlo, portearlo… todo esto minimizará su malestar.

Y recuerda que si los cólicos son muy intensos o se asocian a otros síntomas como rechazo de tomas, heces patológicas o pérdida de peso, ya no estamos hablando solo de cólicos y tu pediatra tendrá que descartar que exista una enfermedad de base.

Conclusiones

1 MES_principalRecuerda que la definición académica del cólico del lactante es más de 3h de llanto, más de 3 días en una misma semana y más de 3 semanas seguidas.

Además, debes ser consciente que, en mayor o menor medida, prácticamente todos los recién nacidos van a presentar trastornos digestivos leves. Para ser etiquetados como cólicos, el bebé debe comer bien, ganar peso y estar sano.

Si estos trastornos provocan un rechazo de tomas, un fallo de medro o un dolor muy intenso, deben ser valorados de cerca por el pediatra para descartar patología asociada.

Posiblemente, si se trata de cólicos, más que un tratamiento farmacológico, los bebés van a precisar medidas higiénicas: calma, brazos, lactancia a demanda, porteo, masajes…

Y, sobre todo, ten en cuenta que todo pasará. La mayoría de bebés dejan de tenerlos antes de los cuatro meses. Tranquila, ya queda menos.

Dra. Marta Garin
Dra. Marta Garin
Pediatra y madre vocacional. Desde 2013 ejerce su profesión en su propia consulta en Málaga. Defensora de la divulgación científica para empoderar a las madres a sentirse seguras y felices durante la crianza, su especialidad es la gestión emocional durante la maternidad.
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