Subida de la leche: consejos para una buena lactancia

Jade Magdaleno Matrona

Escrito por Jade Magdaleno

Matrona y Sexóloga

Mujer amamantando bebéDurante la lactancia, llamamos subida de la leche al momento en el que la glándula mamaria pasa de fabricar la leche inicial (calostro) a la leche de transición y madura, en mayor volumen.

Es una etapa muy breve y muy importante para facilitarte un buen establecimiento de la producción de leche, que evidentemente repercutirá directamente en el desarrollo de tu bebé. Pero… ¡sin presiones! Si surge alguna dificultad, puede manejarse para resolverla con éxito.

Casi todas las madres tienen alguna duda con la subida de la leche: ¿qué se siente?, ¿hay algo que pueda hacer o no deba hacer para favorecerla?, ¿cómo saber si todo va bien? Despejemos todas estas dudas.

¿Qué es la subida de la leche y cuándo sucede?

El nombre técnico de la fabricación de leche es lactogénesis y, en realidad, comienza unas 12 semanas antes del parto. La placenta fabrica progesterona y lactógeno placentario, que frenan la producción de leche. Una vez sale la placenta, tras el parto, descienden los niveles de estas hormonas en sangre materna.

Eso permite que otra hormona, la prolactina, cumpla su función: que la leche se fabrique en cantidades que cubran las necesidades del bebé o los bebés (en caso de gemelos, se fabrica el doble de leche, de trillizos… ¡el triple!). Este proceso inicial es automático y solo depende de las hormonas.

Bebé amamantandoA los 2-3 días del parto, además de las hormonas, se necesita otro factor que avise al cuerpo de que hay un bebé que necesita leche, cuándo la necesita y cuánta requiere: la succión del bebé. Si el lactante ha ido mamando esa leche inicial (calostro, muy rica en factores inmunológicos), esa estimulación hará que el volumen de producción aumente en ese momento, causando unos síntomas característicos en el pecho: es la subida de la leche.

Desde entonces, el calostro dará paso a la leche de transición, que a los 10-15 días ya será leche madura: la composición irá variando ajustándose en todo momento a lo que el desarrollo de tu bebé va necesitando. Incluso tendrá mayor concentración de factores inmunológicos si se pone malito para que se cure antes.

¿Qué hacer ante la subida de la leche?

Como bien imaginarás, lo más importante en esta etapa es estimular el pecho poniendo a mamar a tu bebé con mucha frecuencia.

El llanto es un signo tardío de hambre, así que no esperes a que se produzca, porque tu bebé estará irritable y le costará más coger el pecho. Algunas de las señales precoces son verle mover la boquita o llevarse las manos a ella, o verle girar la cabeza a modo de búsqueda. Si tu bebé hace eso, póntelo al pecho, aunque haga muy poquito tiempo que acabe de comer.

No caigas en la idea errónea tan extendida de que pide mucha teta porque se queda con hambre con ella. El mecanismo inicial es así. La naturaleza tiene previsto que el bebé demande mucho pecho para lograr esa estimulación de la subida de la leche.

Mi recomendación es que no utilices chupetes ni tetinas en su primer mes de vida. La succión calma a los bebés, pero si en lugar de ofrecérsela con la teta, lo haces con alguno de estos objetos, sustituirá la necesaria estimulación del pecho.

Una vez se haya establecido correctamente la lactancia, si quieres, puedes ofrecer el chupete, aunque no es un elemento necesario para su desarrollo.

¿Qué se siente cuando se produce la subida de la leche?

Vas a notar principalmente 2 cosas:

Un aumento de volumen considerable de pronto (no es todo leche, sino líquido que se acumula entre las células de la glándula mamaria conocido como edema).

Una sensación que puede ir desde un ligero hormigueo hasta un calambre que puede resultarte algo desagradable. No es señal de que algo vaya mal, tranquila. Se están produciendo en tu cuerpo cambios vertiginosos y llevará unos pocos días adaptarse a ello y que cedan las molestias.

Además, es posible que notes al tacto tu pecho algo más caliente y tenso. Y te recomiendo que utilices un sujetador adecuado que sostenga, pero no comprima en exceso. Si no tiene aros, puedes incluso dormir con él.

Posibles complicaciones o dolores

Madre amamantando bebéAunque las complicaciones de la lactancia pueden ocurrir en cualquier momento, en esta etapa algunas son más frecuentes:

Hay dolor con o sin herida en el pezón (grieta)

Se debe muy probablemente a un mal agarre que no solo te duele, sino que hace que la succión no sea tan efectiva y no se estimule correctamente la producción de leche. Pide ayuda profesional para evaluar y corregir el agarre y evaluar el frenillo bajo la lengua, puesto que a veces es corto (anquiloglosia) y no permite un agarre óptimo al pecho. En el caso de que tengas grietas en el pezón, también deberías acudir a un profesional para que te indique cómo tratarlas y continuar con la lactancia.

Ingurgitación mamaria

Se debe habitualmente a que no se drena el pecho lo suficiente. La evitarás y solucionarás con tomas más frecuentes y, si fuera necesario, extrayendo algo de leche con la mano o con sacaleches. Haz esto justo antes de la toma si la mama estuviera tan tensa, que le dificultaría el agarre a tu bebé.

Escasa producción de leche

Esta percepción es subjetiva. La gran mayoría de las madres teme no producir suficiente leche para su bebé, por falta de confianza. Pero la única forma de saberlo es que el bebé no coja peso como debería o no moje los pañales.

Recuerda que, cuanto más pongas a tu bebé al pecho, más estimularás la producción de leche. Con la lactancia materna a demanda es realmente difícil no alcanzar el volumen de leche que necesita el bebé y habría que buscar otras causas.

No sale la leche

Hay una situación que, a veces, se confunde con una hipogalactia, cuando, en realidad, la fabricación de la leche es adecuada… pero no sale. La prolactina comparte protagonismo en la lactancia materna con la oxitocina. ¡Sí, la de las contracciones de parto! En este caso se encarga de contraer los alvéolos donde se almacena la leche en el pecho, haciendo que salga: es la encargada de la eyección láctea.

Mamá amamantando bebéPues el estrés es poco amigo de la oxitocina. Así que te recomiendo que despidas amablemente a esas visitas que te están incomodando mientras das el pecho en el hospital o a tu regreso a casa y busques un ambiente y postura cómodos y relajados. Verás que así la leche fluye con más facilidad.

Es muy habitual tener dudas con la lactancia, recuerda que tu pecho está diseñado para ello y que tienes a tu disposición profesionales que pueden ayudarte: matrona, pediatra, enfermera de pediatría, asesora de lactancia, IBCLC…

¿Es posible que no haya subida de la leche tras el parto?

¿Es posible que el estómago no secrete jugos gástricos para hacer la digestión?, ¿es posible no tener saliva?, ¿es posible no fabricar mocos? La mama es una glándula, al igual que todas las demás que tenemos en el cuerpo, encargada de segregar, en este caso, leche, ¿por qué no iba a cumplir su función?

Realmente parece fácil planteándolo así, pero es cierto que hay ocasiones en las que la producción de leche no es suficiente. Esto se llama hipogalactia y tiene distintas causas:

La más habitual es que no se esté estimulando adecuadamente el pecho. La lactancia materna se hace a demanda, es decir, que no deben pasar determinadas horas desde la última toma para volver a poner al bebé al pecho. Tampoco debemos soltarle cuando lleve unos minutos concretos, ya que él se soltará solo. Si ves que se duerme al pecho, pero la lengua sigue moviéndose y sigue comiendo, no le retires).

Puede ocurrir que, hormonalmente, ese “pistoletazo de salida” para producir la leche no se haya dado. La causa más frecuente es que queden restos de placenta en el útero. Mientras haya hormonas placentarias, la prolactina no podrá cumplir bien su función.

Si esto ocurre, es probable que tengas sangrado vaginal, aunque sea escaso, porque tu útero no consigue contraerse como debería tras el alumbramiento. La hemorragia y la hipogalactia se solucionan con un legrado.

Puede haber determinadas enfermedades maternas previas que entorpezcan la subida de la leche, especialmente si no están correctamente diagnosticadas y tratadas. Pueden influir en la formación de la leche o en el desarrollo glandular de la mama.

Con un buen manejo, que en absoluto es sinónimo de fracaso de una lactancia materna exclusiva, un profesional puede ayudarte a aumentar la producción de leche si lo necesitas. Puede ocurrir, por ejemplo, con algunas alteraciones tiroideas no controladas, síndrome de ovario poliquístico, diabetes mellitus insulinodependiente, síndrome de Cushing, fallo ovárico precoz o determinados tumores.

Algunos fármacos pueden influir a nivel hormonal disminuyendo la producción de leche, como los anticonceptivos con estrógenos (píldora combinada, parche y anillo vaginal). Puedes consultar la compatibilidad de los medicamentos con la lactancia materna aquí.

Conclusiones

La lactancia materna parece complicada, pero puede ser muy satisfactoria para ti y tu bebé, además de reportaros a ambos múltiples beneficios para la salud a corto y largo plazo.

Tienes profesionales a tu disposición para ayudarte con las dudas y dificultades que puedas encontrar en los inicios de tu lactancia, pero confía en ti y tu cuerpo, ya que estás más que preparada para amamantar a tu bebé.

Jade Magdaleno
Jade Magdaleno
Matrona con amplia experiencia en el Hospital Universitario La Paz. Docente en la Universidad Autónoma de Madrid y responsable de los posgrados universitarios para matronas y enfermeras de la Universidad Católica de Ávila.
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